La compañía energética Électricité de France (EDF), en la que el Gobierno francés controla el 84% del capital, llevará a cabo una ampliación de capital de 2.500 millones de euros, que será suscrita en más de 2.000 millones por el Estado, además de llevar a cabo ventas de activos por importe de unos 3.000 millones de euros y ofrecer a sus accionistas la opción de cobrar el dividendo en efectivo o acciones de la empresa.