El auge de las plataformas de alquiler turístico de corta duración, como Airbnb, ha reconfigurado las economías urbanas, al llevar la actividad turística al corazón de los barrios residenciales y generar efectos económicos «tan sustanciales como ambivalentes», según un documento de trabajo de Fedea que revisa 429 estudios internacionales sobre este fenómeno y sus regulaciones.