El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha admitido que la bancarrota de Rusia «ya no es un evento improbable» a raíz de las sanciones aplicadas al país, que sufrirá una «recesión profunda» por la guerra con Ucrania, cuyo impacto supondrá una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento mundiales de la institución.