El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mejorado ligeramente sus previsiones de crecimiento mundial para este año y el siguiente como consecuencia de unas tasas arancelarias más bajas de lo anunciado el pasado mes de abril, en particular entre Estados Unidos y China, además del impulso por la concentración de intercambios comerciales al comienzo del año para anticiparse a los gravámenes, junto con medidas de expansión fiscal previstas en algunas jurisdicciones importantes.