El índice compuesto de indicadores líderes (CLI), que sirve a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de ‘termómetro económico’ para detectar cambios de tendencia, confirma la pérdida de impulso en el ritmo de crecimiento de la economía de la zona euro como consecuencia de las presiones inflacionistas y de las peores expectativas para el sector manufacturero.