La petrolera anglo-holandesa Shell asumirá en sus cuentas del primer trimestre un impacto negativo de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares (3.668 y 4.585 millones de euros) por la amortización de sus actividades en Rusia, después de que la multinacional anunciase en marzo su intención de salir de las empresas conjuntas en las que participa junto a Gazprom.