La nueva secretaria general de UGT Madrid, Marina Prieto, ha admitido que faltó «vigilancia en la gestión» para «darse cuenta antes» y evitar la presunta estafa al sindicato madrileño ejercida por una empleada y otras cuatro personas en la que se desviaron 2 millones de euros, y ha asegurado que se encargará en su mandato de aplicar «más controles».