El riesgo de una nueva escalada en las tensiones comerciales implicaría un impacto material sobre las expectativas de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha advertido de que la entrada en una fase de «ojo por ojo» en la fijación de aranceles y represalias tendría un efecto «aún más adverso» para la economía por su impacto directo en la actividad, pero también por el debilitamiento de la confianza.