Los analistas coinciden en que la escalada bélica en Oriente Medio está provocando un aumento del precio del petróleo y una fuerte corrección en la renta variable europea. Aunque los riesgos de una crisis petrolera severa se consideran limitados, los expertos recomiendan mantener un sesgo defensivo en las carteras y privilegiar activos refugio como «el oro y las divisas seguras», a la espera de mayor claridad sobre la evolución del conflicto.