En un contexto de incertidumbre económica por la nueva presión inflacionaria tras la guerra en Irán, y crecientes tensiones geopolíticas con el petróleo rondando los 100 dólares por barril, existe una teoría que trata de demostrar cómo algunos productos incrementan sus ventas durante las crisis y la recesión, aunque, curiosamente, no sean artículos de primera necesidad.