La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) afrontan esta semana su segunda reunión tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo con la mirada puesta en el incremento de la inflación, presionada al alza por los precios energéticos, aunque la mayoría de los analistas prevén que ambos bancos centrales mantengan por el momento los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el alcance de los efectos de la guerra en la economía.