El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, ha admitido que la situación fiscal del país galo «es compleja» ante el repunte de los rendimientos exigidos a la deuda francesa, aunque ha subrayado que no se dan las condiciones para una intervención del Banco Central Europeo (BCE), cuya misión es combatir la inflación, «no resolver los problemas presupuestarios de Francia».