La integración de los mercados financieros de la eurozona es crucial para la prosperidad, la estabilidad y la competitividad de la Unión Económica y Monetaria y, si bien ha mejorado notablemente desde finales de 2022, el Banco Central Europeo (BCE) considera que aún no se ha desbloqueado todo el potencial y en ámbitos como los préstamos bancarios y los mercados de valores se mantiene en niveles relativamente bajos.