Los negociadores del Consejo (gobiernos) y Parlamento Europeo han alcanzado un acuerdo político para reforzar la protección del acero europeo frente al impacto de la sobreproducción global, que pasa por recortar en un 47% el volumen de importaciones que puede entrar sin arancel y por elevar, hasta el 50%, el impuesto sobre el acero que supere ese límite.