Los autónomos están obligados a presentar la Declaración de la Renta cada año y se enfrentan a una cita más compleja con Hacienda que la mayoría de asalariados. Mientras estos suelen limitarse a revisar y confirmar el borrador de la Renta, los trabajadores por cuenta propia deben cuadrar uno a uno sus ingresos, gastos deducibles, retenciones y pagos fraccionados generados a lo largo de los doce meses de actividad.